Integrantes la Asociación Civil Vida Animal recibieron, este 30 de enero, un llamado de un vecino de La Lola, más precisamente de la comunidad aborigen mocoví, que muy preocupado por sus animales de granja y domésticos contó que “de un día para el otro estaban con síntomas raros, que las gallinas se debilitaban y quedaban ciegas y sus perros con diarrea vómitos y se encorvaban, de a poco, hasta que se echaban al piso y no podían levantarse más. Uno de ellos presentaba un tumor importante en los testículos muy llamativo que según el dueño se le hizo en esos días de síntomas”, según relataron los ambientalistas.
Esa curiosidad hizo que se dirigieran a La Lola con un grupo de colaboradores interesados en investigar en lo que sucedía allí.
Al llegar al lugar “nos dimos cuenta que la comunidad estaba rodeada de campos de soja y nos contó este vecino que el martes pasó la araña a fumigar y que el miércoles y jueves empezaron los animales con esos síntomas mortales”, indicaron.
Además, el denunciante confirmó que sus animales solían meterse al campo de soja por lo cual estimaron que las muertes podrían ser producto de los químicos. Más tarde averiguaron que en la zona se estuvo fumigando con glifosato.
Pero al investigar un poco más se sorprendieron al descubrir que una vecina estaba desfigurada desde el jueves por el intenso dolor de estómago, con un grave cuadro de vómitos, diarrea y dolor de cabeza.
También pudieron observar varios niños con manchas sospechosas en el cuerpo, según la profesional médica del paraje, “es a causa de mosquitos pero deja mucho que desear ese diagnóstico. El dueño del campo se acercó a la comunidad diciendo que quizás sea un virus nada más pero ni él se lo cree”, denunciaron los miembros de la entidad.
A raíz de todas estas constataciones, desde la Asoc. Civil Vida Animal se avanzará en solicitar una opinión profesional y en analizar las muestras de agua recogidas en el lugar.